jueves, 22 de marzo de 2012

Te daré una y mil veces las gracias


Tenía ese don especial, podía ver como los unicornios azules bajaban desde el Picarral a beber agua del Ebro, porque así son los ángeles terrenales, de tez blanca y mirada limpia, de genio y derroche, sin alas, pero con el corazón limpio. Se sentaba en una orilla y al refugio de esa luz especial miraba los últimos Unicornios del valle, sabía que había más en las montañas blancas y en las tierras rojas, pero estos eran los últimos que entre la magia y el silencio habitaban la ciudad.

Podía ver todo aquello que los humanos desconocían, porque estos  vivían condenados a la prisa, condenados a un mundo sin actos mágicos, ella era distinta, cada día cruzaba las dos orillas del gran río, sentía los rayos del tibio sol en su piel blanca; en días de niebla retenía como la ciudad quedaba envuelta en su manto y como las hadas de la niebla limpiaban las aguas de plata y las copas de los árboles de verde ilusión.

Se mezclaba entre las gentes, miraba, captaba alegrías y penas, sueños y desazones, multiplicaba los gestos, la mirada de un niño de ojos grandes buscando complicidades, la anciana curtida por el cierzo entre el Gancho y el Coso. Los suyos y los otros, era como si todos esos rostros fuera alegría y pena, sombra y luz. Solo ella podía verlos y solo ella nos puede hablar de ellos. ¿Vivimos en la luz? En realidad nuestra ingenuidad cree que así es, pero nada más incierto que sea la luz el aire que respiramos. La luz necesita sombras para erguirse poderosa, para reinar plena necesita una oscuridad que derrotar. La luz brilla allá donde la sombra oscureció los instintos. Nada hay más fugaz que una estrella, y nada más rotundo que la noche que nos debilita.

Y en la sombra ellos y nosotros, sus miradas, sus miedos sus desesperos, una música macabra que de repente se torna ingenua, alegre, vivaz. Para ser ellos hace falta entraña, para ser nosotros hace falta rasmia. El agua del gran río nos devuelve en un remanso de instantes nuestra imagen, esa que nos atemoriza, esa que en el transcurrir de los siglos decidimos abandonar en un pretérito de tinieblas, pero las nubes de algodón y los vientos sanadores dotaron al ángel de la fuerza necesaria para descorrer el telón de los gestos y mirarnos sin artificios ni trucos. Llegó el momento de saberse guadaña y lira, de ser piel mojada por una lluvia transparente de tomillos imaginarios. Ahora sí somos paja para arder en fuegos de melancolía, en risas de oscuridad. Viajamos en el sinsentido de la vida de los placeres sin ser conscientes de nuestra veneración en la sombra al sufrimiento embalado y etiquetado en caja para regalo.

Te daré una y mil veces las gracias por este mirarme en mi mismo yo, en nuestro mismo ellos, por crear el pentágrama donde el gesto se hace corchea y donde la intuición sostenido, donde el reflejo de esta orquesta maravillosa nos trae esos sonidos que jamás conocimos aunque siempre habitaron el rincón de nuestra mente, ese rincón que construimos de niños, atrincheramos de jóvenes y quizás olvidamos en la vejez. Te daré una y mil veces las gracias por hincar las manos en la tierra, esa tierra HÚmeda de Unicornios y orillas, esa tierra cuyas raíces nos yerguen bien la cabeZA, entre las sombras las luces, y arboledas que impedían, te daré mil veces las gracias por este mirar nosotros en el punto de volvernos hiedra. Como leí a un hombre sabio, TEnía que ser tú tierra.

12 comentarios:

  1. Eso podrá ser quizás el rastro (que a veces es una palabra muy parecida a rostro) de una presencia angelada sobre la tierra; diríase de aquella (dentro-siempre-dentro del corazón sensible) pupila que por rodar unos decibeles más hondos que el susurro no pierde la gracia de poseer más fuerza que el grito necio de los relojes.

    Pues el tiempo de los ángeles se cuenta con cada unicornio que se desprenda suavemente del cielo... ¿A cuántos unicornios estaremos de las personas que pasan frente a nosotros en plena avenida?; ¿A cuantos unicornios andaremos del sueño?/

    Y quién diga que la luz no se compone de sombras nunca ha visto un unicornio de ojos rojos devorado por el bosque; al romper esa vigilia añil desnuda la esencia de su color, de madrugadas azules y amaneceres morados.

    ¿Qué decir de lo que se escucha y se ve?; apenas empezó supe que era uno de los Didac (y que indescriptible reencuentro para mi alma volver a oírlo, hacía mucho que no lo hacía),,,
    para los ojos me han quedado esas maravillosas esculturas de la genial María.

    Pura luz, pura luz
    El tuerto se va iluminado.
    Abrazos fuertes.

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    1. Tan solo en un quizás, se puede vislumbrar cielo y cielo, tierras donde Unicornios y ángeles dan el tono exacto la nota íntegra de una sonata de gestos. Nos esforzamos en ver imposibles y utilizamos gafas de palabra, quizás es instinto (tal vez intento). De repente, los buscado y deseado en muchos nosotros se presenta como un tibio sol de invierno deslizándose por la mejilla y susurrando a Bach.

      Me conmueven tus palabras, tus sentimientos como acordes de Arpa y viento, te leía y recordaba a Girondo –inevitable, asfalto, ojos de santo- para concluir en esa Aparición Urbana que tantas miradas presenta con esta obra…………… Hablaban de un caballo. Yo creo que era un ángel.

      Un gran Abrazo Juan

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  2. Será por la magia de Huesca, el cierzo de Zaragoza y el amor desbocado de Teruel que te han permitido encontrar a la sacerdotisa iluminada de las sombras jeje

    El agua purifica, y nuestro aire no está viciado, quizás por eso debamos sentirnos afortunados, de que nuestros instintos más básicos, como puede ser el sentir, se encuentren tan agudizados.

    Muy bonico el texto, sip, me ha hecho pensar y eso es raro en mi, ya lo sabes XD

    Besicos!

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    1. Bien sabes tú que aunque épico Cierzo se forjó en la gran montaña de los dioses, con mucho de magía y bastante de amor. Quizás no nos hemos encontrado sacerdotisa y músico, simplemente ya nos encontramos en otro siglo de sombras.

      Creo que piensas más de lo que dices, aunque siempre digas lo que piensas.

      Besicos!!!!

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  3. Una melodía continua recorre calles, orillas y plazas. Ese violín puerta del cielo de nubes de cierzos de un respirar. Elegancia, pertinaz elegancia; soltura mental por encima del mundo y tras esos dos verdes paisajes que adornan tu faz, el genio el niño genio. ¿Qué sabe el mundo? El mundo nada sabe, nada entiende. El mundo gira mientras un violinista bello, de alma que bate colores, descubre pasajes encantados donde el mundo solo ve rutina.

    Como no decir, como no hablar ¡Os quiero tanto a los dos! Solo por ver como estas dos partes de mi galaxia se miran y se comparten en luz y arte, solo por eso merece la pena, mirar un vosotros y sentir un tú.

    Un abrazo Dídac, eres grande. ¡MUY GRANDE!

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    1. El mundo no sabe, quien recorre y encuentra, quien cual Fenix, se sobrepone a ese mundo, a sus miserias y sus trampas. ¡Sí! el mundo no sabe, pero esa es la pena del mundo. Yo si que lo sé, yo quiero saberlo, seguir sabiendo que la elgancia está en palabra y acordes, en arte, en miradas que por mucho que pasen los años no olvidaré jamás.

      Y ahora el siguiente pasaje encantado, el resurgir del Fénix, me lo pide toda la orquesta, esa que viene sonando hace tiempo a la sombra de una torre.

      Un abrazo, especial abrazo.

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  4. Captar la esencia... desnudar a las gentes, a los árboles, a los ríos... sacar de ellos su alma. Moldearlos en el barro y enseñarlos al mundo, a los que no poseemos esas cualidades de los ángeles, de las hadas. Esa cualidad de ver, percibir, aprehender y plasmar.
    Moldear con ese barro un mundo nuevo, mágico, construir un mundo lleno de esencias nuevas, iguales pero a la vez distintas a los originales.
    ¿Somos nosotros, o somos nuestra imagen? Hay veces incluso que esos ángeles ven cosas que ni los propios seres pueden percibir dentro de ellos. Cosa que ni siquiera nosotros podemos ver en nuestro interior. Renacer, es quizás encontrar lo oculto dentro de las personas, de los ríos, de las plantas, de los vientos, de la tierra.
    Rebilcaz.
    Emocionar al espectador.
    Ella tiene suerte, y tú tienes suerte.
    Y todo acompañado de ese batir del arco de un violín, lleno de sentimientos, como los del espíritu de las manos que lo acarician.
    Rebilcaz.

    Besos.
    Muchos.
    Envueltos.

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    1. Y también la palabra es el prisma de esos mundos, de esas miradas imposibles, la plabra y la historia, lo que se cuenta, lo que se siente porque cada párrafo es un esfuerzo de alumbrar un conjunto de estrellas que de la nada hacen luz.

      Estamos en el mismo barco, el de la emociones y los sentires, y no te dejaremos bajar.

      Muchos Besos!!!

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  5. Me quedo sin palabras Dídac. Ya sabes que no soy muy elocuente y que cuando escribo intento volcar mis pensamientos. Esta creación me emociona tanto, y sé lo que te emociona a ti Rebilcaz, y yo que he tenido la inmensa suerte de visitar la Exposición te he visto ¡Nos hemos visto! son tantos lugares de eso que llamas nuestro mismo yo y mi mismo ellos, que pierdo las palabras porque cualquiera sería estéril frente a tanta fuerza como entregas en cada línea.

    Me invade no solo el orgullo de ser un tu. Hincó mis manos en la tierra también para abrazar a María y darle desde mi modesto yo las gracias por esa creación. Y a ti que decir si todo es música….bella música.

    Muchos besos, muchas gracias por Bach, muchos besos por nosotros. Te quiero

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    1. Yo no puedo ser justo, de tí lo valoro todo, porque eres una de mis suertes, así que, lo dejaré en lo feliz que me han hecho unos días de tu "elocuencia" en la calle Corvisart y que solo han pasado unas horas de tu marcha y te echo de menos.

      Te quiero Tata.

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  6. La Toccata de Bach est fantastique, vos mains sont fantastiques et votre âme est fantastique. Être capable d'écouter en direct, lucky est magnifique, vos sletras sont toutes merveilleuses.

    Vous admirer !

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    1. Peut-être Bach uan passerelle vers un monde magique, ma clé est le violon, votre gestuelle...... est possible, vous êtes votre cette sculpture plus près que moi.

      Tu es formidable, je le dis

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