martes, 23 de abril de 2013

Vista nublada en los papeles de Alberti

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La vida en el hotel es impersonal, cuatro paredes exentas de interés con escasez de cuadros interesantes y de mínimos elementos que inciten a yo que sé….Lo cierto es que la vida en un hotel es aburrida, he dicho lo de impersonal por comenzar con un pie más o menos delicado pero ¿Por qué serlo? No hace falta, las cuatro paredes de este hotel son aburridas y horrorosas.

Yo soy arquitecto (caras de sorpresa incredulidad e incomprensión) Ya, es lo que me suele pasar cuando lo digo, me he esforzado tanto en ser el músico que cuando digo lo que he dicho, el mundo se rasga las vestiduras y mi yo se queda cansado en un rincón, esperando dormirse, pero yo tengo un grave problema de sueño, por tanto mi yo se queda quieto parada y sin decir nada, solo esboza una sonrisa y repite que yo soy  Arquitecto.

Me está costando hacer este alicatado de palabras sin utilizar ningún símil musical, claro ¡no te jode! Dos años hablando en este Vampiro de Adagios, alegros fusas y corcheas, como para que ahora resulte fácil dejárselas en la carpeta correspondiente. Pero todo esto no me aparta de la senda por la que hoy camino, no es el recorrido de baldosas amarillas, aunque tratándose de construcción bien pudiera serlo. Camino por la arquitectura y es el instrumento elegido para no decir nada o decir aquello que no sé decir, hace dos años un 15 de Abril mi hermano pequeño me hizo este blog, solo me preguntó el nombre que quería darle, luego el hizo sus aportaciones estéticas, y ellas fueron soporte durante un año; luego llegué yo y lo cambié porque yo suelo cambiar las cosas aunque como buen hijo de mi patria soy tenaz (no confundir tenacidad con cabezonería) y necesito un decorado acorde con mi manera de actuar.

Esto desemboca en que las habitaciones de los hoteles –éste en concreto- son impersonales. Una semana en Londres y la vida en un hotel es cenicienta, la cama nunca acaba siendo tuya, el baño tampoco, siempre hay una sensación de orden cada tarde cuando vuelves que te resulta de tan aséptico aburrido, de tan ordenado una puerta a la locura.

Me dedico a dibujar, me siento en la cama y con el cuaderno y el lápiz hago dibujos raros, últimamente mi obsesión es el agua, tampoco es una obsesión era como al principio un intento de ser delicado y yo no soy delicado, soy más bien arisco, soy directo, soy el arquitecto aunque no soy artista, últimamente he leído cosas sobre los artistas y no suelo estar de acuerdo con casi ninguna. Yo solo soy el que desordena la cama con su lápiz y su cuaderno y dibuja torrentes de agua, lagos, sirenas y piedras que van saltando y haciendo ondas. Llevo un rato haciendo dibujos y la cama ha perdido esa tersura de las sábanas de hotel, rígidas como cal viva en una  fachada del sur.

Si esto lo estuviera escribiendo uno de los intelectuales que acuden con cierta asiduidad al saloncito de Madame Susseau, diría aquello de: “la belleza de los arquitectos y las torres creadas, donde los miradores son caricias de Zeus y el pensamiento se respira como el elixir de eternidad esa que fragua Hefesto en su yunque de lava y caverna” Bien a estas alturas entrareis en coincidencia conmigo y tendréis la percepción de que este tipo de chorradas solo las puede escribir la gente que va a ese saloncito.

He disfrutado mucho con Vitrubio, con ciertos aspectos de aquello que ha sido crear el espacio de los espacios, ya sé que eso es tan relativo como lo del arte dentro del arte, pero al menos hay aguas que siempre son cristalinas porque corren con la libertad del torrente y la sabiduría del arroyo, Y siempre llego a Alberti, sus papeles sus conceptos que son mera ilustración aunque yo navego en esas líneas y en ese mundo de titas pretéritas pensando en el maestro, en las obras y en el aprendiz, pensando en agua que mueve mi vida.

Nadie....... es algo demasiado grande para referirme a lo frío y triste que es estar en un hotel con unas paredes tan oscuras, si de mí dependiera las forraría con papeles del tratado de Alberti, aunque solo tuviera lágrimas para pegarlas, a fin de cuentas son parte de mi tema favorito para dibujar, el agua.


domingo, 14 de abril de 2013

Las paredes rotas



Mi arquitectura se ha construido con miles de notas adheridas, llenas de sinsentidos y plenas de borrones, poco a poco han ido configurando un plano urbano donde no se sabe bien donde comienza la construcción y donde acaba el derribo. Son papeles con anotaciones que al paso de los años han ido configurando un tempo donde nada es recuerdo y casi nada futuro.



Ciertas son las ocasiones en las que la mente tiene un palpitar diferente. Hoy por primera vez en varios días he tenido ganas y puede que valor para hablar, escribir, sentir o plasmar cosas sobre ese palpitar; cuando uno inicia un senda de largo recorrido no sabe bien cómo será el final, ese final que se desea, se convierte en obsesión se sueña en muchos de los instantes que conforman el día.

Siempre hay una certeza, un mezcla suave de ego y vanidad, que acompaña actos y desarrolla facetas; en esencia somos eso y muchas más cosas, yo que soy un ferviente creyente en las catarsis y en las necesidades que la mente tiene de ponerse en el precipicio para hacer conjugaciones de la vida, pienso que la tendencia a equivocarse es porcentual al miedo para afrontar retos.

Me equivoco al cambiar sofistas por ladrillos, me equivoco al intentar escribir pentagramas en hormigón, me equivoco al pensar que la acústica me acabará meciendo en sueños donde todo será armonía y donde todo será plástica feliz. Y con tanto destello no dejo de equivocarme, esos años en los que te equivocas pero asumes cual caballero romántico tu falta y decides casarte con aquello que ha sido motivo de tal equivocación. Descubres sin embargo que una vez el lecho es común tu error es losa y cadena que no puedes de ninguna manera hacer perpetua, lo mejor de lo mejorable es que para algo están las neuronas, siempre listas como la última bala de una mala película de oeste (nunca me han gustado las pelis de indios y vaqueros y en la trama siempre iba a favor de los indios) al menos nadie se equivoco regalándome lLa Diligencia.


Una mañana llagas a un tablón de anuncios y ante ti hay un recorrido final, piensas en las noches en las que has gritado a los cuatro vientos tu dolor, tu amargura por aquella decisión de caballero romántico, piensas poco, porque en estos casos no trabaja el cerebro con celeridad al menos no  con la suficiente. En la vida el presente suele ser una bombilla de 60 watios suficiente para leer una nota pero escasa para poder disfrutar de La conjura de los necios.

La mirada recorre aulas pasillos y ventanales, se acaba ese universo grande o pequeño, perfecto o expandible pero universo, que arranca en aquellos pre-fabricados evocadores de aluminosis y tintados por el aliento del mediterráneo y pone su epitafio en estos deslumbrantes y futuribles artefactos entre tonalidades de gris plomizo en el cielo y martilleos fraguados por el mismo Haussmann. Se abre la puerta y espera Junio el concierto de anclajes y zunchos, pero ante ese la música la he escrito yo. Sin miedo delante de folios pulcros como algodón toca desgranar y sentirse por primera vez Arquitecto

viernes, 5 de abril de 2013

LOS ACORDES DEL DÍA


 Estos sentires los he ido publicando en mi facebook, a lo largo de los últimos días y he querido reunirlos aquí juntos, como paisajes que uno siente conforme navega en las partituras del día.


AUBE

Je suis fatigué. Sparkles, eau, humidité, que le soleil et une autre rivière dans ma mémoire. Le grand fleuve Levallois Perret obtient debout lentement.

yo estoy cansado. Destellos, agua, humedad relativa, ese sol y otro río en mi recuerdo. El gran río, Levallois Perret se pone en pie pausadamente.






 MIDI

Le soleil en haut, la ville des lumières est aveugles réflexions, de gargouilles grandes cathédrale nourrir l'espoir et sonne comme une mélodie lointaine de la pollution.

El sol en lo más alto, la ciudad de la luz está ciega de reflejos, desde la gran Catedral las gárgolas alimentan la esperanza y suena una lejana melodía de contaminación.





  UN SOIR

Le changement de temps, je modifie, coucher du soleil, des chutes de pluie un briquet et le vent vient de la défense aujourd'hui plus financiers que d'habitude. Coucher du soleil, plus léger et moins de clarté.

El cambio de hora me altera, atardece,, cae una ligera lluvia, y el viento viene de la Defensa hoy más financiero que de costumbre. Atardecer con más luz y menos claridad.





  NUIT

Ténèbres est attaqué par la ville de lumière, obscurité ouvre sa bouche bleue et la Seine se démène pour attraper la réflexion subtile d'une étoile lointaine.

La oscuridad es atacada por la ciudad de la luz, la oscuridad abre su boca azul y el Sena lucha por atrapar el sutil reflejo de una lejana estrella.