viernes, 21 de septiembre de 2012

El Tiempo del Sueño




Hubo un tiempo del sueño donde tuvieron lugar actos y creaciones de los hombres canguro, o pitjanjatjara, habitantes del norte y de los hombres serpiente, o yankuntjatjara, que habitaban el sur. En los aledaños de Uluru se libraron dos grandes batallas que a día de hoy siguen presentes en la vida de los aborígenes en formas de canciones y ceremonias.

Cuenta la leyenda que los hombres serpiente del sur invadieron el norte con el propósito  de exterminar a los hombres canguro. Con la intervención de la madre tierra les llegó la muerte de los invasores y sus cuerpos apilados formaron Uluru. También los hombres canguro libraron batalla con un demonio dingo (perros salvajes del desierto australiano) derrotándolo y venciendo tras un cruento combate.

Imponente la montaña sagrada de rojo carmesí, de nubes que se estrellan, de sueño que impactan y cuya vuelta al cielo crea lagos de música y vientos de estrellados. Cada saliente y cada hendidura es creación, la humedad que llora la montaña es la venenosa sangre de los hombres serpiente invasores y derrotados por la madre tierra. Allí nació el gran lagarto, se domaron vientos y lluvias, todo en el territorio custodiado por Kandju el lagarto benigno de los hombres canguro y los hombres serpiente.


Fue el tiempo del sueño, donde la tierra se forjaba entre fuegos y tempestades, donde libraban batalla hombres con cuerpo de animal, seres extraordinarios que doblegaron la ira del fuego y recorrieron los desiertos y los lagos.

Y allí erguida está Uluru, la montaña roja de granito, la fuerza de la naturaleza hecha mole de recuerdos, de magia, de sonidos, cada impacto del viento de invierno es una nota, que desgrana miles de acordes, cada rayo de sol que hace del rojo un anaranjado cobrizo es una fantasía de oboe que celebra la llegada de los hombres canguro.

Luego la noche, la noche mágica de estrellas, de violines susurrantes mezclados con danzas tribales, con caras enmascaradas, sonidos de oración y fantasía, creación del mundo al abrigo de Uluru, un continuo respirar de lo aborigen de la mimesis perfecta entre hombre y naturaleza, lejos de ruidos de estridencias y de ambiciones, soledad  de sinfonías donde el hombre se sienta en el lecho de su alma gracias a una luna del sur enamorada del rojo pétreo.

Estrellas que brillan con otra luz, vientos que acarician la piel con la ternura de un recuerdo, y allí la madre naturaleza, seductora con el cariño de una madre y la posesión de noches de fuego, te acercas miras, escuchas, ves las estrellas salir y entrar, ves la luna plena de amor, te sientas en tu alma y tocas la piedra, la noche conjura y yo desaparezco entre la mole, feliz de ver a los hombres canguro, escuchando la gran danza, en el centro en la cueva de Mala, donde la Sagrada pitón acuática de Kandju, dispone la danza y la leyenda.

La bella cueva de Mala, donde todo es alegría, donde todo es iniciático hacia lo que los nativos te ofrecen entre sonrisas y calidez, el lugar donde todo es plenamente feliz, dos estrellas fugaces me acarician, mientras me adormezco pensando en el maravilloso Tiempo del Sueño.



                                                                                                                               Parque nacional Uluṟu-Kata Tjuṯa, 12 de Septiembre de 2012




jueves, 6 de septiembre de 2012

Palspack el monje



  Nuestro encuentro fue casual, porque las casualidades las dictamina el Universo que establecemos entre mente, cuerpo y astros celestiales. Esa tarde el sol invernal se deslizaba con la suavidad de tonales melodías por el oeste de la soberbia Stupa de Borobudur, mientras los rayos impactaban en las nueve plataformas que conforman un mandala único que a los ojos de cualquiera concentra la paz en la grandeza.

  El sol se esconde con un suave tremolo de armonía, se dejan escuchar los acordes de viento y hojas verdes, de reflejos entre la vegetación que se vislumbra como una gran orquesta, al fondo las primeras sombras, terciopelo etéreo con un cielo invernal cuajado de luz, azules y malvas conviven en Borobudur. Caminos todavía de tierra y piedras, donde un día la prisa se sentó y poco a poco fue desapareciendo, miradas rasgadas, sensaciones indescifrables y armónicos de sonrisas de una población dispar y de blanca tez. 

  A un kilometro de camino una cabaña entre dos arroyos de aguas puras, mecidas por el primer viento del atardecer, viento de invierno, pero el anciano de la barba blanca hace que los inviernos de indonesia sean plenos de lluvia, de una humedad sutil recreada en transparencias. En la cabaña vive Palspack, monje budista, tiene 55 años, su sola presencia añade paz, su mirada es una partitura de adagios que te hace sentir en un bienestar jamás conocido.

   La noche se apodera pero el día se resiste, habrá luna llena, la luna de Borobudur, nos sentamos en el suelo, me sirve un té, el agua caliente sobre el bol de porcelana tiene otra música especial. Habla un perfecto inglés, lo que facilita nuestra comunicación.

-.Bienvenido seas a mi morada viajero.

-. Gracias

-. Tus ojos muestran tu cansancio, tu mirada lleva tiempo buscando respuestas.

-. Estoy cansado, no sé dónde está mi lugar, o no sé como buscarlo

-. Deberíamos saber que todo lugar es aquí y todo momento ahora, eso tendría que alegrarte.

-. Es como si un tiempo de dolor, de desasosiego, de incertidumbre me hubiera hecho prisionero, he superado el dolor de ver a una persona amada salir adelante, el desasosiego de irme lejos y la incertidumbre de sí en soledad podría hacerlo ¡Estoy vacío!

-.Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos. Si miras esos momentos verás que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es una opción.

  Las palabras de Palspack, resonaban una y otra vez en mi oído, su pausada voz invitaba a la calma a desgranar cada sílaba, los tímidos sorbos de té eran como una melodía  con perfecto ensamblaje en el momento. La noche empezaba a ser plena, el rumor del viento de invierno de Indonesia subía de tonalidad. El monje sacó un libro, de pequeño formato, encuadernado toscamente y sin embargo resultaba atractivo, sus tapas de piel teñidas en rojo y sus hojas parecía amarillentas.

-.Te voy hablar del Sutra de la perfección de la sabiduría.

-.¿Existe la perfección?

-. Una motivación positiva siempre da un resultado positivo y una motivación negativa siempre da un resultado negativo. Todo depende de nuestra motivación. Si desarrollamos la mente negativa, generamos insatisfacción y todo tipo de problemas. Si desarrollamos la mente positiva, nos puede proporcionar la felicidad que buscamos y nos da más seguridad y paz interior. La naturaleza de la mente es pura y clara luz. Buda dice que cada uno de los seres conscientes posee el potencial de despertar. Las cualidades positivas (amor, compasión, sabiduría) están fundadas en la naturaleza búdica. Por eso los engaños no son permanentes, porque se pueden separar de nuestra mente.

  Transcurrieron las horas, y la paz y el equilibrio inundaban mi espíritu, era como si el cansancio, como si la emoción de contemplar hacía unas horas Borobudur, quedaran en un plano imperceptible, yo había visitado esa inmensa mole espiritual como turista, y ahora percibía como sus piedras, sus imágenes de Buda sonriente transmitían esa serenidad que inundaba toda la conversación.

-. Entonces Palspack ¿El camino está en uno mismo?

-. Somos los que pensamos, la maldad genera más maldad, la diferencia es que nuestra meditación nos hace generar experiencia y la experiencia nos hace sentir el corazón. Vive alegremente con gratitud y que tu alegría no dependa de ninguna causa externa, sea tu fuerza interior la que te mantenga feliz y alegre, explorando la  bondad que hay en ti, vive sin deseos mundanos, vive alegremente, vive sin anhelar fama ni  bienes materiales. Entonces cualquier cosa que sea, será suficiente.

  Amanece en la cabaña, llega una suave brisa con aroma de rocío por la corriente que se percibe en el interior, la estancia se ilumina, es invierno en Indonesia, el sol pronto será plano y mecerá con rayos suaves la tierra húmeda y verde.

-. Ahora músico debes partir, el mundo te espera, te espera la luz, el sonido, te esperan caricias, la noche y el día, pero recuerda, que en cada respiración te esperas a ti mismo.

lunes, 6 de agosto de 2012

CAMBOYA






Entre los aguaceros y un pasado sin vainilla, entre el agua y el cielo añil, entre la tierra cocida por el sol y los verdes fundiéndose con las piedras. Así es Camboya, los muertos alfombran las carreteras mientras las dinastías y los polit-buro, afilan hachas en la misma muela. Donde la niñas tuvieron una sonrisa primigenia que nada tiene que ver con la que ahora lucen.

Así es Camboya una partitura atonal, preparada para un gran concierto, que sin embargo nadie entiende, nadie tiene oído en occidente para sentirla. Eso es Camboya una sucesión de instrumentos musicales donde las notas son plenas de aguaceros y donde la batuta es una hoja seca de palmera. Donde los pájaros vuelan alto por miedo a que una nota extraviada los arrolle como un cañonazo.

Una tierra de reyes pasados que creyeron construir paraísos contemporáneos, sirviendo para que turistas exclamen como de si  unos platillos en fa se tratara y donde las miradas rasgadas a fuerza de años, encuentran en vistas y pieles de algodón, risa y extrañeza en un mismo fiel de la balanza. Así es Camboya muerte en el pasado y aguacero en el futuro, donde no se entiende de primas de riesgo ni de mercados, donde la arcilla dura no respira ni deja respirar.

Un camino sinuoso de aromas de mostaza, de especias que se funden con la piel, de nieblas donde se puede pintar un paisaje sin sol, de humedad y retiro, de dulzura y amargura entre la mañana y la tarde, donde el cuerpo es bruma a fuerza de ser agua. Así es Camboya un cielo que ha sido tantas veces infierno que nadie cree en nada ni tiene fuerza para creer.

Un aroma de estragón permanente que te invade y te hace suyo, un bol de arroz y un beso anónimo en la mitad de una noche de oscuridad y lluvia.

sábado, 14 de julio de 2012

Con vosotros Mineros, sin reblar




Nadie como vosotros lucha en un momento donde al pueblo se le pisotea en nombre de los privilegios de una nueva aristocracia inculta e impresentable llamada clase política, se le recorta y se le deja sin futuro, nadie como vosotros para recordarnos que somos pueblo, que hemos sido engañados y pisoteados, nadie como vosotros para tener presente que algunos quieren que haya pocos ricos y muchos pobres.

Con vosotros frente a los insultos de políticas de pelo cardado y derechona rancia, con vosotros frente a esos infiltrados que violentan vuestra señorial protesta, con vosotros que nos recordáis desde vuestro sudor y esfuerzo, que en nombre de los recortes nos devuelven a las pesadillas de la dictadura, a no poseer ningún derecho y ser siervos de atroces obligaciones.

Y ante todo caballeros, desfilando con la cabeza alta defendiendo vuestro pueblo, vuestra patria, vuestro trabajo, que es oficio duro pero noble, altivos con la verdad como estandarte frente a las bocas fascistas que refugiadas en la mentira de la representación popular gritan desde su pose de laca y plástico caduco un “que se jodan”  que nos demuestra que el sistema está muerto y que muere matando, que el rico quiere ser más rico y quiere construir los cimientos de su riqueza con huesos de gente trabajadora.

Con vosotros sin reblar, porque emocionante es veros caminar, por las calles de la gran ciudad, emocionante ha sido hablar con vosotros, sentir que estáis en la lucha, con conciencia frente a todos los que han olvidado que ser clase trabajadora es una honra y no una vergüenza. Estoy con vosotros sin reblar, ha sido una preciosa experiencia, un camino que en cuanto apenas acaba de comenzar.

Con vosotros sin dudas y sin reblar, con toda mi solidaridad, con mi apoyo y con el orgullo con el que gritamos ese sonoro viernes por la noche ¡Viva Aragón y los mineros!

domingo, 3 de junio de 2012

Luna que seduces mi tejado



                                                                                    A Clochard, por tantas palabras y emociones


Cuando las palabras no sirven, cuando acabamos perdidos en los laberintos que un día nos acercaron, solo las notas de una luna que seduce mi tejado, son lenguaje y palabra exacta para definir sentimientos y emociones, para que los ojos vidriosos sean testigos de pasados días de ensoñación.

A todos aquellos con los que  un día fuimos palabra y hoy somos sombra y recuerdo, aquellos perdidos en los desiertos, en los glaciares, en las selvas más urbanas, a todos ellos un batir de cuerdas, que son suyas tanto como mías. 

Siempre compartimos la luna, y esta caprichosa hechicera, nos desdeña o nos ama, nos ilumina o nos aturde, pero siempre cada noche cuando viste sus más delicadas sedas, siento que me besa en silencio, seduciendo mi tejado.

jueves, 17 de mayo de 2012

Flan de Caricias



En instantes como este, uno tendría que tener muy claro cómo empezar a escribir y cómo empezar a desgranar los pensamientos que en la cabeza se le alborotan como si de un conjunto de sentires se agolparan. Para mí lo escrito es importante -mucho- y sin embargo soy consciente en apenas cinco líneas, que posiblemente no sepa plasmar todo lo que mi corazón quiere decir en este momento.

Por una vez y sin que sirva de precedente seré convencional, y empezaré agradeciendo, pero pese a todos los convencionalismos, presentes, futuros e incluso estratosféricos, quiero dejar claro, que me abandono a lo que mi corazón quiera decir, en un AHORA como  instante.

Sí abuela, entendí tu abrazo, entendí tus lágrimas, entendí todo lo que tus ojos plenos de alegría significaban en ese instante, sentí en tu abrazo esas tardes de miradas, la banda de música de Valderrobres; y entró en mi corazón como en el tuyo ese clarinete que nos acompaña cada instante ese recuerdo que para ti para mí y para todos se hace presente con añoranza y también con alegría.

  iaia, también sentí  tus lágrimas de alegría, tu primer viaje fuera de esa península, en la que  tan grande eres como grande es tu generación, con forjas de carácter y plenitud de gallardía, tú que desde tu sencillez un día colocaste en mi vida al gran Miguel Hernández, solo por eso y por tanto amor, solo puedo quererte tanto como te quiero.

Sí tía Reme, te debemos tanto, que solo podemos pagarte con aquello que nos hace felices junto a ti, que es quererte, siempre hemos sabido que el niño de tus ojos peina canas y que a pesar del paso de los años, tiene que llamarte cuando vuelve de viaje, porque no puedes dormir, hasta que sabes de su regreso.

Pilarín me pones de los nervios, siempre dices que tenemos el mismo carácter y siempre chocamos, pero no te cambiaría por nada en el mundo, siempre sé que eres esa amiga con la que puedo contar cuando hay que hacer algo grande, como decir como es uno en realidad y siempre estás ahí como ese gran ordenador que todo lo controla, pero para que todos tengan lo que necesitan, solo espero que te des cuenta que nos hacemos mayores y que tú has sido la mejor en tu faceta, ahora nos toca el concierto más importante de nuestras vidas, hemos vencido a Febrero y te garantizo, que tendré lista mi caja de luz y estaré a tu lado no lo dudes.

Mi gran lectora, la de los silencios cuando al pasar de los folios esbozas emociones, la de la luz de la habitación siempre encendida para leer una y otra vez aquello que suma el conjunto de mis pobres letras, y desde hace una año París nos une tanto que esta cercanía tan nuestra me hace enormemente feliz, y nuestros momentos en  las librerías  de  Rue Jacob. Aunque cada encuentro en el pasillo siga siendo ese choque de titanes entre los siguientes de la lista. Pero me gusta mirarte. Mirarte cuando lees, cuando miras al cielo, cuando piensas en todo lo que nosotros no pensamos, cuando decides y no decides hacer una cosa, cuando tus lágrimas resbalan por el paisaje de tu rostro al escuchar una nota que entra como una gota de rocío en el bosque de tu alma. Si porque tu piel evoca calma, porque tu nombre es nieve y caliza tus manos son dichosa penumbra y sobre todo tú eres una razón importante para escribir, para que un violín no se canse de batir sueños.

Quizás escribo esto porque estoy leyendo a Espido Freire y por eso quiero escribir de sentimientos, de caricias, de vosotras, no tiene sentido o tal vez sí que lo tenga, pero muchas veces los sentidos son ese parpadeo que en un fugaz segundo, te lleva a una sonrisa al recordar aquello que es tu vida, aquellos que hacen tu vida feliz.

Me enfado cuando los demás no entienden estás cosas, y no debo hacerlo, porque los demás son eso “los demás” tan imperfectos como nosotros, tan maravillosos como nosotros, y por eso son los demás aunque una vez entran en tu corazón ya no son exactamente los demás.

Y tendría que ampliar el horizonte de esta voz alta hacia vosotras, pero no puedo, tal vez no deba, porque a quien recuerdo sigue sin ordenar sus pensamientos y la obsesión mata, la obsesión rompe las cuerdas del violín. Añoró la pintura, las enigmáticas charlas los aromas de linaza y carbón, de acrílico y lienzo, pero no debo, no puedo, solo espero que algún día, pueda volver a contemplar ese retrato, el más bello retrato que jamás me han pintado y que jamás me pintarán.